domingo, 19 de enero de 2014

¿Cómo consolidar los aprendizajes propios?



La necesidad de educar para una ciudadanía democrática e intercultural surge como respuesta a la constatación de que la escuela debe recuperar su función formadora de ciudadanas y ciudadanos. Con ese propósito, tiene que transformarse en un espacio en el que sea posible vivir experiencias reales y significativas para el ejercicio de derechos, el cumplimiento de responsabilidades y la construcción de un sentido de pertenencia a una comunidad donde es posible deliberar con juicio crítico sobre lo público, y donde las relaciones de convivencia parten del genuino reconocimiento de los otros como legítimos otros para hacer de la interacción con los demás una oportunidad para el diálogo, la aceptación de las diferencias, la construcción de consensos y la aceptación de disensos.
Por otro lado, apostar por el ejercicio de una ciudadanía democrática e intercultural desde la escuela parte de la convicción de que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, así como los docentes, son sujetos de derecho, dispuestos a participar activamente en la renovación de su entorno institucional y social. Y son, además, capaces de arraigarse en la comunidad que los acoge y representa.
Este convencimiento del sentido y finalidad de la escuela exige una serie de aprendizajes básicos que no son propios  ni exclusivos  de la educación ciudadana  pero sin los cuales  es muy difícil  consolidar los aprendizajes propios del ejercicio de una ciudadanía democrática e intercultural.


·        El desarrollo del pensamiento crítico
Son muchas y complejas las capacidades y cualidades personales que forman el pensamiento crítico, entre las más saltantes tenemos la capacidad de distinguir entre hecho, opinión y prejuicio; capacidad de inferir, ver semejanzas y diferencias que no son evidentes; capacidad de argumentar y comprender la diferencia entre ganar una argumentación  y tener la razón ; capacidad de buscar varias  alternativas de solución.

·        Autoconocimiento, autoconfianza y autoestima
El ejercicio ciudadano se apoya y se desarrolla desde capacidades vinculadas al autoconcepto, autoconfianza y autoestima, que permiten conocerse e imaginarse como  uno es y que sientan que son valiosos y reconocidos por los otros.
·        Autonomía y desarrollo moral
En esta línea los estudiantes deben ser capaces de reflexionar y construir de manera autónoma su propio sistema de valores, deben desarrollar un juicio moral que les permita analizar, argumentar y dialogar sobre dilemas de la vida cotidiana.
·        Empatía, cooperación y solidaridad
Resulta esencial  potenciar la disposición de ponerse en lugar del otro u otra, la disposición de ayudar a otro ser humano, mostrando una disposición real hacia el ejercicio y promoción  de los derechos humanos.

Lograr que nuestros estudiantes se conviertan  en ciudadanos activos supone  desarrollar  las competencias comunicativas que les permitan actuar y comunicarse con los demás.


El ejercicio de una ciudadanía democrática e intercultural trasciende las acciones en el aula y se convierte en un eje transversal ineludible, pues es una de las finalidades centrales de la escuela y la educación peruana. 

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